Una buena Convivencia Escolar es la anticipación de la vida social que queremos para el país especialmente para los niños y niñas quienes son quienes replicaran nuestros ejemplos.
RSS
Mostrando entradas con la etiqueta Apoderados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apoderados. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de marzo de 2011

Lo que gana enseñándole a un niño a perder


"Con una ceremonia de premiación en donde todos fueron considerados ganadores finalizó la segunda versión del campeonato de fútbol para niños de párvulo", apunta la web de un colegio capitalino. Y recalcan que el certamen sólo tuvo un carácter "recreativo y no competitivo".
Ese el tenor de los campeonatos de fútbol para menores: premios para todos, incluido un galardón al equipo "de mejor presentación" (las camisetas más bonitas), un eufemismo para "distinguir" al cuadro de peor rendimiento del torneo. La idea es no dejar a nadie sin medalla.
Pero cada vez hay más especialistas que afirman que en rigor, la premisa de decirle abiertamente a un niño que perdió, no solo no es mala sino que es lo mejor.
Luz David Shields es profesor de la U. de Missouri (EE.UU.), coautora de Competir de verdad: Una guía para buscar la excelencia en el deporte y la sociedad y un convencido que aunque el principal sustento del deporte es el juego en sí mismo, ganar o perder acentúa el nivel de emoción y desafío. "Parte de aprender a competir es aprender qué significa el marcador", dice al diario Boston Globe. En su opinión, retrasar artificialmente el registro de los goles, como promueven muchas competencias, hará más difícil que los niños mantengan las cosas en perspectiva. Y aquí está el matiz. El mensaje más importante para el niño, aclara, no es decirle que perdió, sino que perder no es sinónimo de fracaso. Es simplemente un punto de referencia a un momento concreto y un conjunto de circunstancias. "No podemos inculcarle a un niño ir por la vida con miedo a perder".
"Involucrarse en la competencia incluye afrontar todos sus posibles desenlaces", advierte a La Tercera César R. Torres, de la U. Estatal de Nueva York (EE.UU.), quien añade que "el beneficio de enfrentar todos estos posibles desenlaces, incluida la derrota, es que los niños aprenden sobre su potencial y qué deben realizar para superarse".
Un estudio de 2010 de la U. Estatal de California y de U. de Texas (EE.UU.) corroboró algunos beneficios de competir, especialmente cuando los niños separan ganar "para dominar a otros" de triunfar para "superar metas personales". Cuando lo hacen en este segundo caso, los adolescentes mostraron más autoestima y mejor socialización y menores niveles de depresión. "El mensaje es que la competencia está bien para los niños, siempre y cuando los entrenadores y padres no sólo los hagan competir para ganar. El niño necesita sentir que está mejorando sus habilidades de lo que sea (deportes, música, estudios) en el contexto de la competencia", dice a La Tercera, Dave Hibbard, quien dirigió el estudio.
No los engañe
Una práctica habitual es que los padres engañen a sus hijos haciéndoles creer que ganaron para que no se frustren, pero los expertos piden no subestimar su inteligencia. Si el niño patea mal una pelota (no acierta al arco) y otro niño sí lo hace, percibirá que lo está haciendo mal. "Desde muy chicos saben si han ganado o perdido", dice Hibbard. "Alentarlos a superarse es apropiado, sin embargo, mentirles respecto a sus posibilidades genera falsas expectativas al punto que socava su capacidad para autoevaluarse, comprender la realidad y decidir cuáles son sus intereses y objetivos", dice Torres.
"¿Por cuánto tiempo podrá seguir diciéndole que lo está haciendo bien?", pregunta en el Boston Globle Peter Hager, magíster en Educación Física de la U. Estatal de Nueva York. "No llevar registro de los goles servirá de poco para cultivar la confianza en sí mismo y su autoestima", cuestiona.
Cuando los niños finalmente sean expuestos a los marcadores y entienda vocablos como perder, golear, apabullar, no estarán equipados para entenderlas. Peor aún, por su nulo conocimiento de lo que implica competir, es probable que al hacerlo de verdad, le dé una importancia exagerada.
"Los niños deberían ser introducidos al deporte competitivo a partir del momento que son capaces de comprender esta lógica y procesar adecuadamente sus posibles desenlaces, incluida la derrota, caso contrario es probable que se genere frustración y hasta aversión", dice Torres.
"La competencia es la forma en que se creó nuestra cultura, y no es posible para todos ganar. Haciendo hincapié en los niños que la competencia también trata de expresar lo mejor de uno mismo es la forma más saludable de lidiar con la derrota infantil. Nuestro estudio mostró que una explicación cálida con el niño sobre los sentimientos acerca de la decepción lo ayuda a aprender de la competencia", apunta Hibbard.
David Johnson, de la U. de Minnesota (EE.UU.), dice que es necesario valorar tempranamente qué implica competir. "Implica -entre otras cosas- adquirir habilidades de afrontamiento (cómo enfrentar las dificultades). Para aprender a hacer frente a la adversidad, necesitas algo de adversidad", señala.
Según Shields, un gran logro requiere un gran esfuerzo, y un fuerte deseo de ganar es un poderoso motor para el esfuerzo. "El problema no es ganar, si no, por qué quiere ganar". Si un niño está feliz de ganar una carrera porque su rival se cayó, hay un problema. Para Hibbard, el tema es lograr victorias para superar metas personales, no para avergonzar rivales, porque cuando un menor compite para mostrar dominio, pagará un precio emocional muy alto en el futuro.

Mientras más se resiste un adolescente, más aumenta su capacidad cerebral

 
Un estudio de la Universidad de Oregon sostiene que los adolescentes que se resisten a la presión de sus amigos para actuar de manera inadecuada, desarrollan partes del cerebro que les permite a futuro sobrellevar de manera más fácil las malas influencias.

El experimento se desarrolló en un periodo de tres años con 38 adolescentes de diez años y de diversos orígenes. El examen sometió a los jóvenes a resonancias magnéticas para medir los cambios en el flujo sanguíneo de su cerebro mientras observaban imágenes que contenían rostros con distintas expresiones emocionales, y también completaron cuestionarios para evaluar su susceptibilidad a las influencias de sus pares.

El estudio mostró sorprendentes resultados para los investigadores. Durante el experimento, aumentó una región del cerebro denominada estriado ventral, que se relaciona con el aumento de la capacidad de los niños para eludir situaciones riesgosas. Esta área del cerebro es conocida por su papel central en la respuesta a la recompensa.

El siquiatra y experto en adicciones de la Universidad de Santiago, Humberto Guajardo, explica que para que los jóvenes puedan negarse deben desarrollar el lóbulo prefrontal, que se encarga de las funciones ejecutivas (toma de decisiones, planificación y organización del individuo), lo que les permitirá enfrentar las adversidades que plantea la vida. El entrenamiento de esta región puede lograrse cuando a los niños se les enseña que la vida tiene opciones, y que no siempre están obligados a cumplir con algo. Hay que enseñarles a los jóvenes a captar las distintas formas de la realidad, dice Guajardo, pues esto hará que su estriado ventral, que se encuentra en la parte frontal del cerebro, se active, y de esta manera las conexiones cerebrales se multipliquen.

Por qué es importante que los niños no presten su flauta


Aunque generalmente se exija a los alumnos llevar su propia flauta a las clases de educación musical, ellos la comparten entre sus amigos sin ningún problema. Pero los expertos aseguran que la combinación de bocas en un mismo instrumento, sin un saneamiento adecuado, produce que las bacterias y hongos siguen creciendo después de su último uso, incluso durante meses, reporta el diario español El Mundo.
Expertos de la Universidad de Oklahoma, en Estados Unidos, analizaron 117 partes distintas (boquillas, cámara interna) de 13 instrumentos diferentes (flautas, trompetas, etc), pertenecientes a alumnos de una banda musical escolar. Así descubrieron que algunas de la piezas no habían sido utilizadas en semanas y otras en meses, pero que aún así la infección seguía viviendo en ellas. El estudio reveló que los instrumentos tenían 442 bacterias distintas (estreptococos), 58 hongos y 19 levaduras. Estos organismos pueden provocar en los niños el desarrollos del asma, además de infecciones a la piel, en la boca y en los labios.
Lo que más preocupa a los expertos es que muchos de los microorganismos presentes son muy resistentes a los antibióticos. Con estos argumentos, los estudiosos aconsejan que se limpie la totalidad de las flautas, y no sólo las boquillas. Los autores del estudio además concluyen que es importante hacer un examen a todos los jóvenes músicos para detectar si sufren o podrían sufrir alguna patología por la poca higiene de los instrumentos musicales.

lunes, 14 de marzo de 2011

Videojuegos y gasto energetico...

Videojuegos interactivos aumentan gasto energético en niños
Además de divertirse, estos juegos efectivamente provocan un gasto de energía considerado aceptable por los expertos.



Aunque obviamente no reemplazan las bondades del ejercicio tradicional, los videojuegos interactivos son una buena fuente de gasto energético en los niños. Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por las universidades de Brigham Young y Massachusetts, quienes evaluaron el efecto de distintas formas de juegos activos sobre el gasto de energía en niños que tenían distintos índices de masa corporal (IMC).
De acuerdo a lo indicado por los autores de la investigación -que fue publicada en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine-, frente al sedentarismo que se experimenta cuando los niños sólo ven televisión o están frente al computador, esta actividad "puede proporcionar un complemento viable para un ejercicio más tradicional".
Así por ejemplo, imitar los movimientos de un baile o de un boxeador, temas en los que se basan muchos de los títulos que están disponibles actualmente en el mercado, entregaría un gasto energético catalogado como moderado o vigoroso, lo que concuerda con las recomendaciones de actividad física para los niños.
El estudio incluyó a 39 niños, quienes se desempeñaron durante diez minutos tanto en una cinta para caminar (a 4,8 kilómetros por hora) y luego debían jugar distintos títulos interactivos, como "Dance Dance Revolution", "LightSpace" y "Boxing" de Nintendo Wii, entre otros.
"Aunque esta actividad probablemente no sea la solución a la epidemia de la obesidad infantil, podría transformarse en una estrategia innovadora para reducir el tiempo de sedentarismo, aumentar la adherencia a los programas de ejercicio, y promover el disfrute de la actividad física", concluyen los científicos.


Constante uso de aparatos electrónicos influye en mal dormir

Revisar correos electrónicos, mensajes de texto y ver televisión interfieren en los hábitos de sueño, según la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos.

 La tendencia a ver televisión cada noche antes de dormir, revisar correos electrónicos y mensajes de texto antes de apagar la luz, podría estar interfiriendo en los hábitos de sueño de los estadounidenses, de acuerdo a una encuesta realizada por la Fundación Nacional del Sueño.
"Desgraciadamente, los celulares y los computadores, que hacen nuestras vidas más productivas y disfrutables, pueden ser objeto de abusos hasta el punto de contribuir a que la gente duerma menos por la noche, lo que deja a millones de estadounidenses trabajando de forma mediocre al día siguiente", dijo en un comunicado Russell Rosenberg, vicepresidente de la fundación, con sede en Washington.
Casi el 95 por ciento de los encuestados dijo que usaron algún tipo de dispositivo electrónico una hora antes de irse a dormir, y aproximadamente dos tercios admitieron que no habían dormido bastante durante la semana.
Charles Czeisler, de la Escuela Médica Harvard y del Brigham and Women Hospital de Boston, dijo que la exposición a luz artificial antes de ir a dormir puede aumentar el estado de alerta y suprimir la liberación de melatonina, la hormona que induce el sueño.
"La tecnología ha invadido el dormitorio", explicó Czeisler en una entrevista. "La invasión de las tecnologías que nos ponen alerta en el dormitorio puede contribuir a la elevada proporción de encuestados que dijeron que de forma rutinaria dormían menos de lo que necesitaban".
OTRAS CIFRAS
La tendencia a estar conectado significa que incluso aunque alguien se duerma, luego puede despertarse por el celular, los mensajes de texto o los correos electrónicos durante la noche.
"Uno de cada 10 niños dijeron que se despiertan por mensajes de texto después de haberse ido a la cama. La gente no apaga sus Blackberries", dijo Czeisler, añadiendo que todo esto se está cobrando horas de sueño.

POCAS HORAS DE SUEÑO
Los expertos recomiendan que los adolescentes duerman 9 horas y 15 minutos por noche, pero los adolescentes tienden a hacerlo una media de 7 horas y 26 minutos entre semana.
"Lo que más me preocupa es lo poco que duermen los jóvenes entre 13 y 18 años", dijo Czeisler. "Los niños de hoy duermen una hora y media o dos horas menos que hace un siglo. Eso significa que pierden aproximadamente 50 horas de sueño al mes", dijo Czeisler.
Para sobrellevar esta falta de sueño, todos los grupos dijeron que consumían  bebidas con cafeína -aproximadamente 354 ml por persona - de forma diaria, y durmiendo siestas, algunas veces más de una al día.
"Los padres debería sacar estas tecnologías del dormitorio de los niños si quieren que les vaya bien (en el colegio)", puntualizó Czeisler.

fuente: La tercera on line.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El 50% de los niños que usan celulares e internet antes de dormir sufren insomnio


Cuando los celulares y el computador son tan atractivos para los hijos, enviarlos a dormir puede ser todo un desafío. Sin embargo, los trastornos del sueño también pueden afectar a niños y adolescentes.
Un estudio realizado por el Centro Médico John F. Kennedy, en EE.UU., y que analizó a 40 jóvenes de 8 a 22 años, reveló que más del 50% de los chicos que mandan mensajes de texto o usan internet a la hora de acostarse sufren problemas para dormir. 
Pero eso no es todo, pues las consecuencias también se ven durante el día: sufren alteraciones del ánimo, el comportamiento y las capacidades cognitivas. 
Según el investigador Peter Polos, si los niños y jóvenes comienzan a esa edad con esa conducta, pueden necesitar posteriormente, de una estimulación externa para conciliar el sueño y padecer un trastorno del sueño: no lograr dormir, despertar muchas veces durante la noche y dejar de dormir muy temprano en la mañana. 
Para evitar estos problemas futuros, los padres deben mantener horarios y hábitos de descanso regulares, promover la actividad física y proporcionar un dormitorio apropiado.

Fuente:La Tercera on line - 27/12/2010 - 18:50

Estudio revela importancia de la siesta en preescolares


Es normal sentir sueño después de almorzar. Se trata de una respuesta biológica ya que nuestro sistema digestivo requiere más irrigación sanguínea, pero también es una consecuencia de las horas que han pasado desde que nos levantamos.
Por ello, la siesta es y ha sido considerada muy beneficiosa y un estudio norteamericano reveló que las bondades se extienden a todas las edades: en preescolares, dormir media hora luego de almorzar disminuye las posibilidades de sufrir depresión, ansiedad e hiperactividad.
El estudio echa por tierra la idea de muchos padres que prefieren mantener a sus hijos despiertos en las tardes para que descansen mejor durante la noche.
Al analizar las conductas de niños entre 4 y 5 años, 77% de ellos solía dormir una siesta, mientras que el 23% restante permanecía despierto. Tras medir los ciclos de actividad y descanso de los menores  y entrevistar a los padres, se confirmó la relación entre el mal dormir con la hiperactividad, ansiedad y depresión en los niños, pero además se demostró que la siesta es la clave para que los pequeños tengan un buen día. 
"Yo recomendaría a los padres que incluyeron un tiempo tranquilo de descanso en la rutina diaria, ya que esto permitiría que los niños duerman una siesta si así lo necesitan", aconsejó  Brian Crosby, autor principal de la investigación al portal www.neomundo.com.ar.

Fuente: La Tercera on line. 27/12/2010 - 09:53

Vacaciones: el mejor tiempo para que su hijo trabaje


Comenzaba diciembre y José Pablo (14) y Catalina (13) se preparaban para pasar más de dos meses haciendo lo que la mayoría de los adolescentes de su edad hace durante las vacaciones, es decir, nada. Pero Pablo, su papá, tenía una idea completamente diferente: en esa misma fecha, cuando salían del colegio, los reunió y les dijo que consideraba que ya estaban en edad de trabajar... Un balde de agua fría para los jóvenes. "A esta edad, si no los pones a trabajar, se vuelven absolutamente sedentarios: se acuestan a las 2 de la mañana, se levantan a las 12 del día, ven la tele, juegan Wii y todo lo que hacen es chatear con los amigos. Si no les sacudes las neuronas, se vuelven zombies", dice Pablo. 
En Chile, según datos del estudio Actividad Laboral Juvenil en Verano, del CEOC de la Universidad de Talca, un 12,8% de los jóvenes chilenos de entre 15 y 24 años gana el dinero a partir de trabajos esporádicos como, por ejemplo, en supermercados, tiendas, locales de comida rápida. En el otro extremo, la mayoría, un 59,3%, sigue costeando todos sus gastos con lo que le dan sus padres.
Pero según este mismo análisis, la tendencia de los trabajadores de verano va al alza, ya que son muchos los jóvenes que piensan en obtener un trabajo por la temporada que les permita financiar diferentes gastos de entretención o vacaciones. Y estos jóvenes no sólo ganan dinero, sino también experiencia laboral.
Eso le pasó al hijo mayor de Pablo. No estaba precisamente feliz con la idea de trabajar, pero cuando supo que su papá le pagaría por  ayudarlo durante enero, la cosa mejoró. Aunque no todo pasa por el dinero. A pesar de que José Pablo lleva sólo una semana cumpliendo horarios y obligaciones (Catalina empieza después del año nuevo), su papá ya puede ver los cambios: "El primer día se fue al McDonald's a comer, pero cuando se dio cuenta de que no le convenía almorzar todos los días ahí, comenzó a llevarse un sandwich y una botella de jugo, que se prepara él mismo en las mañanas. Creo que eso es importante, porque ésta es una forma de incentivar la responsabilidad, de mostrarles que en el mundo no todo es bueno o bonito. Los empujas un poco a la vida real". Quizás por eso los papás de los amigos de sus hijos, entusiasmados con la idea, le pidieron que si tenía más cupos, llamara al resto de los jóvenes del grupo. 
Marcia Sasso, sicóloga y académica de la UAI, considera que un trabajo de verano puede ser una muy buena experiencia, sobre todo "si es el propio joven el que desea trabajar, ya que el interés o la motivación van a hacer de esa experiencia algo positivo, que enriquezca su personalidad, favoreciendo muchos aspectos del desarrollo, como la autonomía, la autodisciplina, la perseverancia, el esfuerzo y el sentido de autoeficacia. Además, obtener una remuneración permite que vaya interiorizando el verdadero valor del dinero". 
Sin embargo, hay que poner límites. La misma especialista sostiene que los beneficios del trabajo durante el verano dependen de la edad de los jóvenes y de su motivación. Por ejemplo, dice que lo ideal sería que un joven comenzara a trabajar después de los 16, porque es la edad en la que "ya ha consolidado el pensamiento adulto, que le va a permitir una mejor toma de decisiones, considerar posibles escenarios y distintas alternativas frente a una situación puntual, analizar en base a un criterio de realidad y responsabilizarse de sus actos".
La sicóloga y consultora de la Unicef, Soledad Larraín, le quita un año a esta cifra. Ella plantea que a partir de los 15 años un adolescente tiene el desarrollo moral suficiente como para entender la relevancia de las experiencias y sacar partido de ellas. Eso sí, antes de esa edad, jamás. Larraín es enfática en este punto, porque antes los niños no tienen claro cómo poner límites, y pueden llegar a tener muy malas experiencias y ser presionados por otros a hacer lo que no quieren. 
A la hora de fijar las condiciones, Sasso cree que los padres deberían seguir dos ideas fundamentales: que las normas del trabajo que los jóvenes elijan o que se les impongan no sea considerado como una vía de escape a la familia, y que  no trabajen durante todo el verano. 
Un mes es el plazo máximo que Soledad Larraín le pone al trabajo temporal, porque considera como muy importante que los niños, al salir del colegio, puedan descansar lo suficiente antes de reincorporarse a su rutina habitual en marzo. Lo más importante, dicen ambas, es que los padres conozcan el lugar de trabajo y sepan si las condiciones son las adecuadas para esta edad, o sea, que no se trate de un lugar peligroso, con grandes cantidades de ruido o que contenga elementos que, de alguna forma, puedan atentar contra la salud de los jóvenes.
Adolescentes: los nuevos trabajólicos
Al parecer, los jóvenes tienen cada vez más ganas de ocupar su tiempo en algo diferente a las actividades del colegio. 
En otros países, donde la independencia es valorada desde más temprana edad, ya se comienza a hablar de los nuevos trabajólicos. 
Según un estudio canadiense de 2005, a la hora de hablar de su carga de trabajo, un 16% de los adolescentes encuestados asegura sentirse un trabajólico, un 39% estar bajo constante presión por meterse en más cosas de las que puede manejar y casi un 64% declara que estaría dispuesto a dormir menos para poder hacer todas las cosas que quiere hacer.


Fuente: Diario la Tercera on line, por Jennifer Abate - 26/12/2010 - 09:10

domingo, 12 de diciembre de 2010

El miedo tambien mueve montañas

Hay que decir que la amenaza es muy efectiva. Se suele lograr lo que se quiere. Pero el costo de ese “logro” es muy alto en efectos negativos para la vida de los niños y para la relación que se pretende establecer con ellos. Es una de las formas de cultivar resentimientos que después se resolverán en forma de imitación, agregando así un eslabón a la cadena de maltrato, o en forma de sometimiento, con todas sus indeseables consecuencias también maltratantes, hacia sí mismos, en este caso.
Cuando nos relacionamos con los niños como verdaderos adultos, lo único que vemos en los actos torpes o inadecuados o “malintencionados” de nuestros hijos o de nuestros alumnos, no es otra cosa que aspectos que debemos ayudar a mejorar, a integrar, a comprender, a descubrir por parte de ellos. Esa sí es nuestra misión, pero claro que lleva tiempo. Si se lo damos, si nos lo damos, estaremos educando paso a paso, como hay que educar. Si nos entra el apuro, estaremos haciendo daño, aunque la inmediatez de la respuesta que queremos nos haga sentir tan bien.
No nos dejemos engañar: cada vez que un niño o una niña hace de inmediato lo que yo quiero porque lo amenacé con algo que lo iba a dañar, esa inmediatez tranquiliza pero no educa. Es el mejor síntoma de que el miedo está haciendo su tarea: destruyendo la confianza de ese niño o de esa niña en sí mismo y en usted. Recordemos que los aprendizajes toman tiempo y requieren que admitamos la equivocación una y otra vez. Ella sólo nos muestra que se está intentando aprender. El que hace las cosas “bien” de inmediato, muestra más bien, que está aprendiendo a manejar al otro y no aprendiendo a crecer.
Para acabar de completar, con la amenaza no sólo creamos un ambiente de hostilidad y de desconfianza, sino que desviamos el curso del proceso educativo, y en lugar de ayudar a la consolidación de sujetos autónomos, independientes y librepensadores, producimos personas desconfiadas, temerosas o temerarias y dispuestas a reaccionar con las vísceras más que a utilizar la fuerza de los argumentos a partir de que aprendan a convivir respetuosamente, y a crear posibilidades de encuentro en la realidad que viven.

Decalogos Bullying





Para el acosador

  1.  Ante todo ponte siempre en el lugar del otro. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.
  2.  A nadie le gusta que le tiren las cosas, que le insulten, que se rían de él o que le llamen con motes. Aunque creas que no, eso puede hacer mucho daño.
  3. No juzgues a nadie por las apariencias, no te dejes llevar por la opinión de los demás acerca de un compañero. Acércate y trata de conocerle mejor. El hecho de que alguien no te caiga bien, no implica que utilices la violencia de ningún tipo.
  4. No excluyas a nadie de tus actividades, de tus juegos, trata de entender como te sentirías tú si te excluyeran.
  5. No digas mentiras sobre otros, no difundas rumores, no utilices Internet o el anonimato del móvil para hacer daño o amenazar.
  6. Cuando tengas conflictos debes aprender a resolverlos sin violencia. Negocia, dialoga. Cuando creas que puede existir un problema, trata de buscar todas las soluciones pacíficas que se te ocurran. Acude a un adulto si crees que no puedes resolverlo.
  7. El acoso no es solo un daño físico (pegar, empujar,) eres también acosador, cuando hieres con palabras, con insultos, tratando de aislar a alguien, mintiendo sobre el o ella, haciendo que se sienta solo, mal y triste. No lo olvides.
  8. Aunque creas que eres el mejor, el líder, no tienes amigos que te quieran, quizás sólo te teman.
  9. Si utilizas ahora la violencia, ella te acabará utilizando a ti.
  10. La violencia no parará aquí. Si la utilizas hoy, nunca será suficiente, engendrará más y más violencia y puede arruinar tu vida y tu futuro.
Para el acosado

  1. No eres culpable de nada. Tú no tienes la culpa de ser agredido. Recuerda que tú no eres el del problema. Es el agresor el que tiene el problema
  2. Tú puedes ser diferente, todos tenemos derecho a ser distintos, a tener una forma de ser propia, un físico, unas ideas. Nadie puede imponerte nada que tú no quieras.
  3. Tú no tienes que hacer frente a esta situación sólo.
  4. No eres inferior, ni cobarde, por no responder a las agresiones, pero tienes que ser valiente para enfrentarte de una vez a la situación. Es hora de actuar.
  5. Si alguien te está haciendo daño y estás sufriendo, acude siempre a un adulto. Los primeros tus padres, y también tu profesor.
  6. Si sientes que no les puedes contar esto a tus padres o que crees que no te apoyan de la manera que necesitas, habla con otro adulto en quien confíes: un familiar, el maestro, el orientador, un psicólogo. Si no te atreves empieza por contárselo a alguien de tu edad, aunque no sea un gran amigo, alguien que veas que puede entenderte y ayudarte.
  7. Habla con quien ha visto las agresiones, para que te apoye, para que vaya contigo. Trata sobretodo de mostrar lo que sufres, no sientas que es una humillación, porque no lo es. Hablar de ello puede salvar tu vida y tu futuro.
  8. Haz que al adulto le quede claro que esa situación te afecta profundamente. Si el acoso es psicológico es más sutil, pero a veces más dañino. Explícalo claramente, intenta describir cómo te sientes, que piensas acerca de esto, como afecta a tu vida. Utiliza todas las palabras que puedas para describir tus sentimientos. Haz un esfuerzo para comunicarte, para que sean conscientes de lo que realmente estás sufriendo.
  9. Si sientes que no puedes hablar, que no te atreves, escríbelo. Una carta, un email, dáselo o envíala a alguien en quien confíes.
  10. Pero sobretodo tienes que saber que no estás solo, que siempre hay una salida, que eres tú quien merece tener toda una vida por delante, y que debes seguir luchando. No dejes que  ganen, porque de esa forma, todos perdemos.
Para el espectador

  1. Si estás viendo que un compañero o compañeros abusan de otro, tú debes actuar. Decir basta, no reírte, y ponerte del lado de la víctima, acudir a un adulto, es tu obligación. Tú puedes ayudar a que esto pare.
  2. Aunque creas que el compañero que es objeto de burlas o acoso no sufre, eso no es cierto. Está sufriendo un daño que a veces es irreparable y tú puedes ser responsable aunque sólo sea como espectador. Si ejerces o consientes el maltrato, quizás estás consiguiendo alguien sea para siempre una persona infeliz
  3. Decirle a los adultos lo que sucede no es ser acusica. Ni ser cobarde. Eres más cobarde si no actúas. Cobardes son quienes actúan en grupo para hacer daño a otro compañero que está solo.
  4. No son bromas. En las bromas nos reímos todos con todos. No todos de uno. Esa es la diferencia.
  5. Haz que la víctima se lo cuente a sus padres o a otro adulto, a su profesor... Ofrécete para ir con él si eso le hace sentirse más seguro.
  6. Si no se atreve, di que tú puedes hacerlo, y acude a pedir ayuda en su nombre. Si el colegio tiene un programa de informe de agresiones, como una línea de teléfono especial o un buzón, o un email, úsalo. Si no sabes que hacer dirígete a alguna asociación, a algún teléfono de ayuda  a menores
  7. No es “ su problema”, no son peleas igualitarias, están abusando de una persona igual que tu, pero más débil o distinto…no te justifiques, no son “cosas entre nosotros”
  8. Recuerda que tú, con el silencio y la pasividad estás alentando a los agresores, ellos piensan que pueden ganar, y no es cierto.
  9. La unión hace la fuerza. Involucra a todos los que puedas, amigos, profesores, a los padres. Pero cuéntalo, haz que los demás entiendan lo que está pasando, trata de que tus amigos te apoyen.
  10. Ayuda al que lo necesite, y cuando tú necesites ayuda, alguien te ayudará.

¿Que hacer ante el Bullying?

¿Qué hacer cuando uno de nuestros hijos es acosado por los compañeros de clase?

Normalmente los padres no se enteran y si lo hacen es de forma accidental pues alguien próximo al niño (un compañero de clase o un hermano) es el que da la voz de alarma. El principal motivo por el que un niño no explica en su casa lo que le están haciendo en el cole es porque NADIE le ha dicho que es bueno decirlo. Y eso se reviste de un montón de excusas: no querer ser chivato, no aparecer como débil , no preocupar a los padres, o bien creer que nadie puede hacer nada dado que el "Bully" (acosador-matón) es más fuerte que los propios padres.

Así pues, lo primero que debemos decirles a nuestros hijos es que nos gustaría que si les pasara algo parecido a lo que le pasó a Jokin nos lo dijeran. Esa actitud de disponibilidad ha de ser verbalizada. El niño ha de quedarle claro que sus padres querrían saberlo.

En el supuesto que tengamos sospechas o indicios de que algo va mal , es necesario hablarlo con nuestro hijo y que nos diga las acciones concretas de la violencia que se ejerce sobre él. A pesar de la angustia que sentimos cuando nos relata su calvario, los padres (y en especial las madres) hemos de dar muestra de entereza, que no nos vean llorar ni sufrir. Nuestro hijo ya sufre por si mismo, no le carguemos con nuestro dolor , pues eso no le va ha hacer ningún bien . Nos tiene que ver serios ( no nos gusta nada lo que le hacen) y fuertes (vamos a solucionarlo y protegerle).

Una vez nos ha relatado todo su sufrimiento y todas las acciones humillantes que han ejercido contra él, hemos de asegurarle que nosotros le seguimos queriendo, que le agradecemos que nos lo haya contado y que valoramos todo lo valiente que ha llegado a ser por decirlo. Y que no queremos que vuelvan a hacerle daño y no lo vamos a consentir. Si conocemos alguna anécdota propia, o de algún familiar próximo es bueno decirselo : "mira a mi también me pasó una vez..." o "al tio...también le pasó en.....". Eso le ayudará a ver que existen adultos que aún pasando por lo mismo (o parecido) a lo de él han podido superarlo y seguir adelante.

Seguidamente hemos de acordar con él la forma de actuar . Es muy importante que nuestro hijo vaya dando su consentimiento a cada uno de los pasos , primero porque le estamos dando la oportunidad de ser importante en los asuntos de su propia vida y en segundo lugar porque nuestra forma de actuar no le será más dañina , ni le perjudicará más. Nuestro hijo conoce a sus acosadores, y es el que mejor nos puede guiar para atajar la violencia.

Es importante ponerlo en conocimiento del tutor o tutora de clase , y el que en esta primera reunión de los padres con el tutor , también puede estar presente nuestro hijo , en función de la edad . En la adolescencia o pre-adolescencia si el chico lo acepta se recomienda que está presente desde el principio.

La primera medida ha de ser de proteger al menor de cualquier agresión. Con vigilancia extrema y estando siempre acompañado de un adulto , al menos durante los primeros quince dias.

La forma de abordar con eficacia un caso de bullying ha de encuadrarse en la dinámica grupal de la clase; ya sea iniciando talleres nuevos o abordándolo desde las tutorias. No se recomienda abordar el problema sin antes un trabajo previo de la dinámica grupo-clase de unos quince dias . En que se puedan debatir aspectos mejorables de la clase, desde la decoración de la misma , algunas actividades a desarrollar, etc...Una vez el grupo clase esté acostumbrado a tomar decisiones de "mejora" , ya se podrán abordar los problemas de relación entre compañeros ¿qué es lo que más te gusta de los compañeros de clase? y ¿lo que menos?....

Es muy probable que surgan indicios y el tutor ha de saber manejar bien la violencia soterrada , puede encontrar un gran aliado en el idealismo propio de los jóvenes o en el sentido de justicia de los más pequeños.

El tema de las relaciones interpersonales de clase han de seguir tratándose hasta que el chico acosado pueda levantarse y decirlo. Y eso será cuando este chico encuentre un ambiente propicio entre sus compañeros. No va a poder abordarse el caso concreto hasta que el entorno sea suficientemente acogedor. Y nadie mejor que el propio chico para detectarlo.

A partir de aquí, de la verbalización en medio de la clase, el bullying, ya no será nunca más un problema del chico tal o la chica cual; automaticamente se convierte en un problema de toda la clase y por tanto toda ella ha de resolverlo. Quizás sea necesario que el tutor o tutora reciba apoyo y soporte técnico de algún otro profesional , pero la intervención directa con los alumnos le corresponde al tutor. Hacer intervenir a otro profesional directamente con los chicos puede dar la idea a los jóvenes que están frente a algo muy dificil de resolver . Es mucho mejor que sea el tutor quien lo haga. La sensación que así se transmite es que juntos lo pueden resolver bien.

De las "soluciones" que aporten los jóvenes se potenciarán las actitudes que fomenten la integración del chico marginado. Ya que cuando se les deja opinar, los jóvenes pueden llegar a ser muy creativos y solidarios. Además al chico marginado, desde el estamento escolar, se le ha de dar algún tipo de responsabilidad que le ayude a ganar la credibilidad que había perdido.

El chico hasta ahora marginado ha de poder tener un contacto directo y aparte con el tutor para ir viendo cómo van los procesos de integración , de tal manera que cualquier muestra de agresión pueda ser atajada al inicio.

Respecto a los chicos más agresivos de clase , el tutor junto con el director han de hablar con cada uno de los padres de estos niños y ponerles en conocimiento de las acciones de sus hijos y ver la manera de que no se repitan nunca más.

Frente al chico "bully" es recomendable una terapia intensiva por un psicólogo fuera de la escuela, así como un "control- positivo" de sus acciones, se le ha de valorar cada vez que actúe bien con el chico marginado. Y en la medida que el tutor, que es quien mejor lo conoce, vea adecuado, ir haciendole hacer tareas de "cuidar a otros" y que se vea valorado por ello.

Si nada de lo anterior funciona, si no hay colaboración del centro escolar , lo menos malo es cambiar de escuela . Ninguno de nuestros hijos ha de sufrir impunemente agresiones.

Mitos sobre el Bullying



  1. Mitos. Ideas preconcebidas, Creencias que Alimentan la CONFUSIÓN
  2. «Han sucedido desde siempre y no pueden cambiarse» Estas creencias inciden en «que no se intervenga» en la búsqueda de una solución.
  3. Esas agresiones «son cosa de los chavales», como sinónimo de poco importante. Las edades clave son de diez a quince años. Hay un primer tramo, de diez a doce, en el que se comienzan a fraguar las relaciones interpersonales de manera importante. Aquí hay bastante frecuencia de casos. De doce a quince años, los casos se dan menos, pero son los más graves.
  4. El síndrome de Estocolmo del Menor: La sintonía interna (o externa) con el ‘bully’ se da cuando los iguales (o el adulto testigo) asumen en su interior esa inmoralidad, miran para otro lado y la víctima queda sola. Aquí entraríamos en el fenómeno del gregarismo y de amoralismo ético. Evitar y evadir todo conflicto de conciencia (“a mí que me registren...”) (con lo cual el síndrome de Estocolmo se convierte en síndrome de Pilatos).
  5. La violencia en centros educativos es una «respuesta a una provocación»: Como argumentan los agresores o los testigos (“algo habrá hecho”, “que espabile”, “así se hace fuerte”). Esa idea es especialmente peligrosa porque hace al agredido «doblemente víctima» ya que se le considera culpable del suceso.
  6. El agresor no mide las consecuencias de sus actos, no tiene capacidad responsable: «El niño acosador tiene una mentalidad maquiavélica y necesita ayuda psicológica». El agresor «no tiene un pelo de tonto, sabe mentir estupendamente, enreda a los adultos, y acusa y atribuye la provocación a la víctima». El agresor sabe que lo que está haciendo está mal. Esto está muy estudiado. No se trata de un burro inconsciente. Es alguien de mentalidad un poco maquiavélica, que busca siempre una justificación a sus actos: «Es que se lo buscaba», «es que es tonto...».
  7. No notamos nada. Parecen felices: Normalmente los padres no se enteran y si lo hacen es de forma accidental pues alguien próximo al niño (un compañero de clase o un hermano) es el que da la voz de alarma. El principal motivo por el que un niño no explica en su casa lo que le están haciendo en el cole es porque NADIE le ha dicho que es bueno decirlo. Como los protagonistas saben que es una conducta prohibida e indecente, procuran ocultarlo y actúan en los sitios oscuros, físicos y psicológicos. Por ejemplo, pasillos, aseos de colegios, salidas de patio... También dentro del aula, pero de forma oculta. Es un fenómeno que se ubica en el microsistema de los iguales, en donde los niños se comunican sin compartirlo con los mayores. Un niño no explica en su casa lo que le están haciendo en el cole porque NADIE le ha dicho que es bueno decirlo. Y eso se reviste de un montón de excusas: no querer ser chivato, no aparecer como débil, no preocupar a los padres, o bien creer que nadie puede hacer nada dado que el "Bully" (acosador-matón) es más fuerte que los propios padres.
  8. Los profesores «no se enteran» de que están ocurriendo esos incidentes: Los docentes lo saben o lo intuyen, pero «muchos» minimizan el problema o carecen de técnicas de resolución de conflictos.
  9. Los afectados son chic@s problemátic@s: Suelen estar en el grupo de los buenos estudiantes, suelen ser psicológicamente menos fuertes y asertivos, en el sentido de enfrentarse a las agresiones y no afrontarlas...
  10. El síndrome del chivato o del pelota-esquirol: Los compañeros miran para otro lado cuando se producen las agresiones, físicas o psicológicas. El 85% de los alumnos se enteran de las agresiones. Realmente es un fenómeno que se ubica en el microsistema de los iguales, en donde los niños se comunican sin compartirlo con los mayores. No se quiere ser chivato, ni aparecer como débil.
  11. “No es para tanto...”: El suicidio y el asesinato son los efectos más graves del acoso. Se dan muy poco, pero se dan... El acoso puede llevar a la víctima al suicidio. En Suecia, en 1978, se suicidaron sucesivamente y en pocos meses tres niños tras sufrir acoso escolar. A partir de ese momento, el Gobierno sueco hizo el primer estudio de bullying que se conoce. Los suicidas de la escuela Columbine, en Littleton, Colorado, fueron a jugar a los bolos antes de liquidar a tiro limpio a sus compañeros y morir ellos mismos (de ahí el título Bowling for Columbine, de Michael Moore).
  12. Escarmiento punitivo al provocador. Verás cómo se le quitan las ganas: ¿Hay que buscar culpables? Una cosa es impunidad y otra irresponsabilidad. Se tienen que depurar responsabilidades. Si no se aclaran responsabilidades, el fenómeno se puede repetir más de la cuenta. El culpable es una figura que, como estamos hablando de juventud y de infancia, no es necesariamente útil. Es muy importante que el clima de la escuela comprenda lo qué ha ocurrido y que se aclare. Frente al chico "bully" es recomendable una terapia intensiva por un psicólogo fuera de la escuela, así como un "control- positivo" de sus acciones, se le ha de valorar cada vez que actúe bien.
  13. Ya se pasará. Todos hemos pasado por esto: La violencia deja huella en todo el mundo. No sólo en la víctima. En los agresores, las huellas son muy importantes a corto, medio y largo plazo. También deja huella en los testigos. El pensar que quizás se podría haber hecho algo es muy duro para mucha gente. No deja indiferente a nadie. Deja secuelas.
  14. El bullying escolar va en aumento: Lo que está en auge es la búsqueda de transparencia. Faltan datos recientes. Ahora hay maltrato y seguramente lo hubo antes. Y es menor el porcentaje de incidencia que en la UE. El último informe del Defensor del Pueblo, realizado en 1999 con encuestas a 3.000 alumnos de la ESO, destacaba que más del 30% de los escolares declaraba sufrir agresiones verbales con cierta frecuencia y cerca de un 9% amenazas con la finalidad de meterles miedo.

Mediacion y Resolucion de Conflictos

La escuela tiene que educar para la vida:

Es por eso que debe facilitar instrumentos y herramientas para una buena autoestima
  • Para tomar decisiones
  • Para relacionarse
  • Para solucionar conflictos
La Resolución de Conflictos puede ser:
  • Individual
  • Pequeños Grupos
  • Grupo Clase
  • Escuela
Pasos para resolver un problema:
Se debe...
  • Reconocer la existencia de un problema
  • Definir el problema
  • Buscar alternativas
  • Analizar las alternativas
  • Decidir cual es la mejor alternativa
  • Poner en practica la alternativa elegida
Como podemos tratar un conflicto
  • SE ANTICIPA EL CONFLICTO Y TRATAN DE PREVENIRLO: Los conflictos pueden prevenirse con una buena comunicación.
  • SE INTENTA EVADIR EL CONFLICTO IGNORÁNDOLO: Has personas que prefieren no actuar porque perciben que el problema no es importante o que no disponen de suficiente poder para enfrentarlo.
  • SE USA UNO DE LOS VARIOS PROCESOS PARA TRATAR DE RESOLVER EL CONFLICTO
Cinco estilos de actitudes frente a un conflicto

Existen dos actitudes básicas ante un conflicto...
  • ASERCIÓN: Consiste en que el individuo intenta satisfacer sus propios Intereses.
  • COOPERACIÓN: Es el grado en que el individuo intenta satisfacer las necesidades de las otras personas.
La combinación de estos dos aspectos pueden dar cinco estilos específicos para enfrentar los conflictos:
  • EVITATIVO: Es un modo no asertivo y no cooperativo. No enfrenta el conflicto.
  • COMPETITIVO: Es un modo asertivo y no cooperativo. Se persigue los propios intereses ignorando los intereses de los otros. Es un modelo basado en el poder.
  • ACOMODATIVO: Es un modo no asertivo y cooperativo. Se relega a un segundo plano los propios intereses para satisfacer los intereses de los otros. Es lo opuesto al anterior modelo.
  • COLABORADOR: Es un modo asertivo y cooperativo. Se colabora con la otra persona para un fin común.
  • COMPROMETIDO: Es un modo intermedio entre la aserción y la cooperación. El objetivo es encontrar un tipo de solución practica y mutuamente aceptable, que pueda satisfacer parcialmente ambas partes. Afronta el conflicto mas directamente que la evasión, pero no tan profundamente como lo hace la colaboración. Involucra una repartición donde ambas partes ceden algo para llegar a una decisión mutuamente aceptable.
Métodos de Resolución de Conflictos
  • Sanción escolar
  • Negociación
  • Conciliación
  • Arbitraje
  • Mediación
  • Negociación
  • Proceso voluntario, informal
  • Las partes llegan a un acuerdo mutuamente aceptable
  • Se realiza directamente sin necesidad de terceros
  • Conciliación
  • Proceso de diálogo entre las partes implicadas
  • Un tercero hace el papel de orientador y puede realizar propuestas
  • Arbitraje
  • Actuación rápida
  • Menos formal
  • Un tercero decide basado en los intereses de los participes del conflicto
  • Cumplimiento obligatorio
  • Mediación
  • Necesidad de un tercero neutral que facilita la negociación
  • No interviene en el conflicto
  • La máxima es “Yo gano, tu ganas”
  • Características del proceso de mediación escolar
  • Educativo
  • Voluntario
  • Confidencial
  • Colaborativo
  • Decisivo
Etapas del proceso de mediación Negociación colaborativa de Harvard:
  • Posición: Primera solución que se expone
  • Intereses: El porque de la posición
  • Relación y comunicación: Planteamiento de diversas posibilidades
  • Opciones de acuerdo: Conjunto de opciones viables
  • Mejor alternativa a un acuerdo negociado (MAAN): La mejor posibilidad que puede hacer cada una de las partes.
Procesos de mediación
  • Bases de la información: Primera aproximación al conflicto
  • Información previa del conflicto
  • Presentación inicial del proceso
  • De la posición a los intereses: Las partes empiezan a comunicarse
    • Exposición de relatos
    • Sesión de preguntas:
      • Claras
      • Viables
      • Pertinentes
    • Manejo de la información
  • Creación de la agenda y trabajo de los puntos clave que la conforman: recogida de los puntos de conflicto y ordenación de la información
  • Búsqueda de opciones de acuerdo: formulación de posibles acuerdos
  • Pregunta de replanteo: ¿es posible llegar a soluciones que satisfagan a ambas partes?
  • Generación mutua de opciones: lluvia de ideas (técnica de los 6 sombreros)
  • Contraste de opciones: construcción de solución que satisfaga a todos los implicados
  • El acuerdo: culminar el proceso de mediación
  • Redacción del acuerdo
  • Seguimiento del acuerdo
Proceso de mediación de Lederach
  • Previos: que sucede, a quienes y como
  • Entrada/Encuadre: quien y como
  • Cuéntame: que ha pasado
  • Que tratamos: donde estamos
  • Propongamos: como salimos
  • Hacia el acuerdo: concretar
  • Cierre: quien hace que, cuando y como
  • Seguimiento
Proceso de mediación de Fiutak

Es el mas corto y por ende el mas fácil de utilizar dentro de la sala de clases ya sea por el profesor, como por las alumnas
  • Quien
  • Que
  • Donde
  • Como
Cuando las niñas son muy pequeñas, es necesario estimularlas para que aprendan y participen del proceso de mediación, es así como surge una técnica conocida como Los 6 sombreros, que entrega una forma lúdica de abordar una resolución de conflictos. Consiste en que las niñas, a medida que se van iniciando los proceso las niñas van utilizando sombreros que la invitan a actuar de una determinada forma.
  • Sombrero azul: Estructurador de pensamientos
  • Sombrero blanco: Información
  • Sombrero negro: Aspectos negativos de la situación
  • Sombrero rojo: Sentimientos que produce el conflicto
  • Sombrero amarillo: Parte positiva de la situación
  • Sombrero verde: Pensamiento creativo

Características de un buen mediador
  • Humilde
  • Imparcial
  • Independiente del conflicto
  • Paciente
  • Escuchar activamente
  • Crear confianza
  • Ser flexible
  • Ganarse el respeto
  • Persuasivo
  • Hábil e imaginativo
  • Sensible
  • Sentido del humor
  • Elocuente y claro
  • Comprensivo
  • Comunicativo
Sistemas de Mediación en la Sala
  • Los Directivos pueden hacer el papel de mediadores, árbitros o negociadores
  • El Profesor como mediador, arbitro o negociador
  • Y puede existir un Sistema de Ayuda entre Compañeros a través de procesos y actividades como:
  • Tutores
  • Voluntarios
  • Hermanas Mayores
  • Ayudantes de Recreo
  • Alumno Consejero
10 principios de la mediación
  1. La humildad de admitir que muchas veces se necesita ayuda externa para poder solucionar las propias dificultades
  2. La responsabilidad de los propios actos y sus consecuencias
  3. El respeto por uno mismo. La búsqueda de los propios deseos, necesidades y valores
  4. Respeto por los demás. La comprensión de los deseos, necesidades y valores del otro
  5. La necesidad de privacidad en los momentos difíciles
  6. El reconocimiento de los momentos de crisis y de los conflictos como algo inherente a la persona
  7. La comprensión del sufrimiento que producen los conflictos
  8. La creencia en las propias posibilidades y en las del otro
  9. La potenciación de la creatividad sobre una base de realidad
  10. La capacidad para aprender de los momentos críticos. La puesta por un avance que no siempre puede ser a través de un camino llano

Violencia Escolar

La violencia es la fuerza (proviene del latín vis = fuerza) que se ejerce en contra de otra u otras personas. Estas acciones intencionales orientadas a dañar al prójimo admiten gradación. En el ámbito escolar, y en grupos, encontrarnos agresiones físicas a compañeros y educadores que varían en intensidad, robos, deterioro intencionado de material, insultos, burlas, amenazas, etc. Éstas serían algunas manifestaciones de la violencia física o psicológica que más se repite en los centros escolares. Hay casos en los que la situación se vuelve insostenible y algunos profesores y alumnos temen ir al centro.
¿A qué se debe la violencia escolar? Este problema obedece a un conjunto de factores (pluricausalidad). Por un lado, hay que tener presente que la escuela ha experimentado grandes cambios con el aumento de la escolaridad de la enseñanza. Es frecuente observar, que la positiva extensión de la escolaridad obligatoria comporta un incremento de los alumnos desmotivados e indisciplinados. Por otro, los medios de comunicación, y en particular la televisión, ejercen sobre los escolares una gran influencia, a menudo perniciosa. Tampoco hay que olvidar que estamos en una sociedad con altas dosis de violencia y que la escuela no es un campo aislado. Si hay violencia en la familia, en la calle y en los medios, lo extraño sería que no se manifestase también en los centros escolares.
Esta aseveración no es una justificación, sino una constatación de la interdependencia de los diversos ámbitos —tomo bien han descrito los modelos sistémico y ecológico—, así como de la complejidad de la violencia que, exigiría un análisis macroscópico —al menos inicial y teórico—, aunque por razones prácticas nos centremos principalmente en el sistema escolar.
Fernández (1999, 31-41) al analizar las causas de la agresividad distingue entre factores exógenos (contexto social, características familiares y medios de comunicación) y factores endógenos (clima escolar, relaciones interpersonales y rasgos personales de los alumnos en conflicto).

Recuerdos: Mi escuela, Lugar de Paz - 2010