Una buena Convivencia Escolar es la anticipación de la vida social que queremos para el país especialmente para los niños y niñas quienes son quienes replicaran nuestros ejemplos.
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domingo, 12 de diciembre de 2010

Canales de actuación para abordar los Problemas de Convivencia

  • Concienciación. Es tanto como reconocer los problemas existentes y advertir la necesidad de aunar esfuerzos para construir un clima social verdaderamente educativo. La concienciación, que nace de la reflexión, se apoya en el análisis de la situación (recogida de datos, registro de incidentes, etc.) y se proyecta en la creación de un ambiente convivencial regido por normas compartidas.
  • Aproximación curricular. Equivale a incluir de forma intencionada dentro del Proyecto Curricular y Programaciones de áreas los temas relacionados con el desarrollo personal (individual y social). Como señalan Moreno y Torrego (1999, 17), salvo que se planteen de forma burocrática, los documentos institucionales, esto es, el Proyecto Curricular de Etapa (PCE) y las Programaciones que de él se derivan como el Proyecto Educativo de Centro (PEC) y, en concreto, el Reglamento de Régimen Interno, constituyen un buen espacio de trabajo de las comunidades educativas para prevenir y solucionar los conflictos de convivencia. Asimismo, supone prestar atención a las vertientes manifiesta y oculta del currículum, procurando la armonización de ambas. Es bien conocido que tanto los procesos patentes como los latentes influyen considerablemente en la educación.
  • Atención individualizada. No es suficiente con preocuparse por el grupo de alumnos, se requiere, además, un apoyo individual, más precisamente personal, que lleve a considerar a cada educando en función de su singularidad. En la actualidad este tipo de atención se centra casi por entero en la dimensión intelectual y en el rendimiento académico, por lo que hay que completarla con el cultivo de la dimensión socioafectiva. Por lo mismo, son cada vez más necesarios en los centros escolares profesionales como los psicopedagogos y los educadores sociales.
  • Participación. Hay que buscar que las personas que constituyen la comunidad educativa tomen parte en distintos acontecimientos enriquecedores del ambiente. La participación no puede reducirse a las actividades del aula. En este sentido, es un hecho comprobado que el intercambio que se produce con motivo de aniversarios, fiestas, graduaciones, etc., entre alumnos, profesores y padres, entre otras personas, resulta muy beneficioso para la convivencia.
  • Organización. El establecimiento de la convivencia es posible cuando se coordinan los medios y las personas. Es necesario una estructura que vertebre el clima social y que sea suficientemente flexible como para admitir cambios.
Algunas notas que, han de caracterizar a las «organizaciones escolares convivenciales» son:
  • Estructuras presididas por la colaboración. Se huye de la competición, de la jerarquización y de la rigidez.
  • Las diferencias se consideran aspectos positivos y no fuentes de problemas.
  • Se potencia la comunicación. Se busca espacio y tiempo para el encuentro y las relaciones interpersonales entre todos sus miembros: alumnos, profesores, padres, etc.
  • Hay implicación de todos los miembros en el establecimiento de normas.
Tras describir de forma general estas vías de acción favorecedoras de la convivencia en los centros escolares, me centraré seguidamente de un modo más concreto en otros procedimientos que bien pueden contribuir a generar un clima social de convivencia

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