Una buena Convivencia Escolar es la anticipación de la vida social que queremos para el país especialmente para los niños y niñas quienes son quienes replicaran nuestros ejemplos.
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domingo, 12 de diciembre de 2010

El Buen Trato en la Escuela

Los niños, las niñas e incluso los y las adolescentes son cosificados dentro de las escuelas o colegios porque sus padres o responsables lo permiten y hasta autorizan al maestro/a para que los maltraten.
Esto ocurre porque los padres justifican las acciones diciendo: “Mi hijo o mi hija se lo merece porque es un mal educado, indisciplinado, no hace tareas”, o “péguele no mas”. También es cierto que en muchas escuelas y colegios la enseñanza aún se basa en la amenaza del maltrato. Este comportamiento es preocupante ya que los niños y las niñas pasan la mayor parte de su tiempo en la escuela. La calidad de la relación entre el niño, la niña y el o la adolescente con el maestro/a es vital para el proceso educativo.
Por estos motivos es que la escuela se convierte en un lugar de preferencia para la intervención ya que es posible llegar a poblaciones en riesgo a edades muy tempranas en donde existe una gran variedad y numero de problemáticas psicosociales.
Si hablamos de factores del contexto escolar que inciden en el Buen Trato son: ambiente físico apropiado, actividades variadas y entretenidas, comunicación respetuosa entre los miembros, escucha activa y capacidad para valorarse mutuamente. En este tipo de ambientes clima las personas son sensibles a los problemas del resto y se puede ver la existencia de inteligencia emocional entre quienes componen el equipo o el grupo. De esta forma la convivencia es positiva y agradable, hay un interés en aprender y cooperar, hay confianza y compañerismo.
En los contextos escolares que afectan al Buen Trato se observa: un ambiente cargado de negatividad, insensibilidad a los problemas del resto, invisibilidad de aspectos negativos, interacciones estresantes y se observan conflictos entre los miembros del grupo.
La percepción que los alumnos tienen de la escuela son determinadas por la influencia que de variables familiares. Es así como las actitudes de los estudiantes respecto de la institución escolar podrían relacionarse con aspectos expresivos (valores y actitudes) e instrumentales (percepción del aprendizaje y rendimiento) de la instituciones.
Según Enguita (citada en Arón y Milicic, 2000) existirían cuatro modalidades de vinculación a la escuela basadas en la clasificación de Berstein, estas serian:
  • Adhesión: se produce cuando hay un máximo de identificación entre los objetivos y valores de la familia y escuela. Acá se encuentran los alumnos pro – escuela.
  • Rechazo: se produce cuando los valores de la familia y la escuela son antinómicos. Por lo general se produce un rechazo a los valores de la escuela y se opta por los de la familia. Estos son los alumnos anti – escuela.
  • Acomodación: estos alumnos optan por los valores de la escuela al percibirlos como vehículo para una movilidad social. Esto conduce a actitudes pro – escuela, pero no a una integración grupal.
  • Disociación: este tipo de alumnos tienen una identificación alta con los aspectos expresivos pero no se identifican con los aspectos instrumentales, es decir no perciben a la escuela como una posibilidad de movilidad y estatus social.
A la importancia del contexto escolar se le suma la relevancia de la figura del profesor ya que como los niños pasan la mayor parte del tiempo en el colegio, es evidente la importancia que tienen los profesores dentro de la protección infantil y la promoción y aplicación del buen trato ya que son quienes están insertos en redes que pueden brindar la ayuda oportuna a estos niños.
Sabemos que los docentes enfrentan numerosos retos. Con frecuencia, se da el problema de clases hacinadas y estudiantes indisciplinados. Una opción fácil es recurrir a su autoridad de docente y mantener el orden mediante la amenaza del castigo. Otra es intentar contribuir un entorno aceptable en el aula donde cada estudiante se respeta plenamente aun cuando su comportamiento no sea el apropiado.
En la vida de los jóvenes, los maestros representan poderosos agentes de cambio. El hecho de concentrarse en la formación de jóvenes equilibrados independientemente de la materia impartida, no sólo beneficia a los estudiantes ya que también facilita la tarea de enseñar.
Anteriormente mencionamos aquellos factores que están bajo o fuera de nuestro control. Entre los primeros se cuenta la actitud del docente hacia cada estudiante, incluso, hacia los problemáticos.
Los docentes que actúan en forma tolerante cosecharán beneficios en términos del comportamiento de la clase y la receptividad de sus alumnos.
Es así como el educador ha de crear las condiciones que favorezcan procesos personales y grupales a través de los cuales los individuos adquieran conocimientos, valores, actitudes y conductas que promocionen su salud integral. Esto ha de traducirse en una disminución de las conductas excesivamente directivas y en un traslado del protagonismo a las niñas, los niños y los adolescentes que parte de la confianza en sus capacidades. Implica, por otra parte, el empleo de técnicas activas a través de las cuales se favorezcan aprendizajes por medio de la experiencia de interacción con los demás y con el entorno. Por tanto, el educador ha de conseguir que todas las capacidades de los educandos se pongan en juego, así como crear las condiciones para que se produzcan nuevos aprendizajes.
Sin embargo, en un modelo educativo que contemple la participación infantil y adolescente y cuyo objetivo sea la satisfacción de necesidades con el fin de alcanzar los mayores niveles posibles de desarrollo personal, ninguna de las dos opciones es válida con carácter general. Por el contrario, la labor del educador ha de consistir en aprovechar las inmensas posibilidades que ofrece la vida cotidiana de los grupos y de los centros —naturalmente conflictiva, como todo lo relacionado con la existencia humana— para transmitir una visión constructiva del conflicto, desarrollar los valores de paz, responsabilidad y respeto —entre otros— y potenciar la adquisición de las habilidades cognitivas y conductuales que permitan la resolución asertiva de los conflictos interpersonales.
Los apoderados también son personajes necesarios ya que en la medida que favorece la colaboración entre el contexto educativo y la familia, y aumenta las probabilidades de que los mensajes que los niños, las niñas y los adolescentes reciben, en uno y otro ámbito, sean consistentes. No se puede perder de vista el hecho de que cualquier acción que se lleve a cabo en los contextos educativos será mucho más eficaz si cuenta con el apoyo de la familia, lo cual convierte en objetivo prioritario lograr, al menos, cierto acuerdo con los progenitores respecto a las líneas de intervención que se seleccionen y a las acciones concretas que se lleven a cabo en este marco, ya que como se menciono anteriormente, los prejuicios y opiniones de los padres influyen en el sentimiento de pertenencia y de identificación con el colegio, sentimientos básicos y necesarios para situar al colegio como un lugar de paz y protección para los derechos del niño.
La educación para el desarrollo sostenible tiene múltiples facetas. Una de ellas es la importancia de formar a los jóvenes de manera de predisponerlos a actuar socialmente responsable hoy, y cuando sean adultos. Si bien los padres juegan un papel preponderante en este sentido, los docentes de estudiantes de primaria y secundaria desempeñan la labor igualmente significativa de formar a jóvenes social y emocionalmente saludables. Entregar a los docentes las destrezas para enfrentar la dimensión emocional, es una forma de dotarlos con los medios necesarios para realizar eficientemente esta tarea.
Recordemos que los padres y los maestros son los modelos de comportamiento adulto para la niñez. El maltrato es un recurso de muchos profesores que no tienen buena pedagogía o que descargan sus frustraciones en los niños, las niñas y adolescentes.
Los golpes no pueden seguir estando presentes en las escuelas, tampoco los insultos, las burlas y menos la negación de su derecho al juego para los niños.
Por lo tanto la forma en la que se puede enfrentar y terminar con el maltrato, es especial dentro de los centros educacionales es:
  • Romper la ley del silencio
  • Contar con normas claras y consistentes de convivencia
  • Contar con una mayor presencia, cercanía y compromiso de los adultos
  • Supervisión de adultos, ya sea dentro de la escuela o en la familia
  • Desarrollar entre los miembros de la comunidad educativa, habilidades para resolver conflicto
  • Fomentar la tolerancia, la participación, la organización y la cooperación.
  • Estrechar la relación profesor alumno
  • Adoptar estilos educativos que favorezcan el Buen Trato
  • Mejorar la comunicación entre todos los subsistemas que componen al colegio
  • Involucrar a los padres del proceso educativo

10 comentarios:

Anónimo dijo...

a mi me molestad siempre me dicen vaca y ya no aguanto y le dije a la profesora pero no me hace caso hasta que un día me vio llorando y esa vez si me hizo caso

Anónimo dijo...

hola me dicen perra y no le dije a la profesora por que si le digo no me va a creer

Anónimo dijo...

a mi me insultan se vurlan de mi y no se k hacer xk no me bas a creer :(

Anónimo dijo...

ps no le prestes atencion . ignoralo y a si esa persona sabra y comprendera lo que es sentirse ignorado

Anónimo dijo...

no se xq les gustan insultar a las personas como si se biera bonito

Anónimo dijo...

ami me dicen maldita manplota y yo me ciento mal...

Anónimo dijo...

QUE SERIA SI UNA NIÑA ES TUVIERA LLORANDO SIEMPRE

Anónimo dijo...

hola por que te convertís te en Psicologa

Anónimo dijo...

hola por que te convertís te en Psicologa

Anónimo dijo...

hola por que te convertís te en Psicologa

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